miércoles, 22 de abril de 2026

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El templario y el hombre sin suerte: La traición del Abad (Capítulo 10)


© Copyright 2026 Imagen propiedad de: Antonio Moreno


La losa cedió con un crujido grave, como si la tumba misma se resistiera a revelar su secreto. Mateo sostuvo la linterna mientras Gala apartaba con cuidado los restos de polvo y fragmentos de piedra. El aire allí abajo era denso, antiguo, cargado de un silencio que parecía observarlos.

—Mira esto… —susurró Gala.

En el centro del sepulcro, protegido por una caja de madera ennegrecida por los siglos, yacía un pergamino enrollado. No estaba deteriorado como el resto; al contrario, parecía conservarse con una inquietante integridad. Mateo lo tomó con cautela. Al desenrollarlo, ambos comprendieron por qué.

—No es tinta… —dijo él, con la voz tensa.

—Es sangre —confirmó Gala.

Las letras, trazadas con firmeza y urgencia, parecían aún vivas. Mateo tragó saliva y comenzó a leer en voz alta.


"Yo, Yaret de Albor, dejo testimonio de la verdad que fue enterrada conmigo, para que algún día sea liberada de las sombras."

"Amé a Antuan Morer, caballero templario, con un amor que no conocía miedo ni ley. Él juró proteger no solo mi vida, sino mi alma. Y yo le entregué ambas."

"Pero nuestro amor fue visto como una amenaza."

Mateo hizo una pausa. Sintió un escalofrío recorrerle la espalda.

—Sigue —le pidió Gala, más cerca de él de lo que había estado antes.


"El abad del castillo, guardián de la fe y de los secretos más oscuros, descubrió nuestro vínculo. No lo movía la devoción, sino el poder. Antuan sabía demasiado. Había visto lo que los templarios protegían bajo juramento de muerte. Y yo… yo me convertí en su debilidad."

"El abad me llamó una noche, bajo pretexto de confesión. Pero no buscaba redención, sino condena. Me ofreció una elección: renunciar a Antuan y tomar los votos, o verlo caer por traidor."

"Elegí el amor. Y por ello, él eligió la traición."


Gala cerró los ojos un instante.

—Esto no es solo una historia… —murmuró—. Es un crimen.

Mateo continuó, cada vez más absorbido.


"Antuan fue capturado al amanecer. Lo acusaron de herejía. Yo fui encerrada en esta tumba antes de morir, condenada a la oscuridad como castigo por amar."

"Pero juro, con mi sangre, que la verdad no morirá conmigo. El abad selló más que una tumba: selló un pecado que algún día exigirá justicia."

"A quienes encuentren estas palabras: la sangre de Yaret sigue viva. Y con ella, el deber de revelar lo que fue oculto."


El silencio que siguió fue más pesado que antes.

Mateo bajó el pergamino lentamente.

Yaret… —dijo—. Ese nombre…

Gala lo miró fijamente.

—Es el mismo que aparece en el árbol genealógico que encontramos en la biblioteca. MateoYaret es tu antepasada.

Él sintió que el suelo bajo sus pies dejaba de ser firme.

—Entonces… esto no es casualidad.

Gala negó con la cabeza.

—No. Alguien quería que llegaras aquí.

Mateo volvió a observar el pergamino, las letras de sangre, el eco de una traición que atravesaba siglos.

—Necesito saber mas


Continuará...


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